CRISTAL Y VIDRIO TEMPLADO

Productos de máxima calidad y durabilidad.

Templa JIB

 

 

El proceso de templado de un vidrio consiste en crear fuertes tensiones ‘inteligentes’ que dan al vidrio mayor resistencia para su utilización. La debilidad del vidrio como material está principalmente ligada a su mala resistencia a la tracción. Esta debilidad a la tracción proviene esencialmente de los micro defectos de la superficie, que crean enormes concentraciones de tensiones. La idea de base del templado es conseguir que las caras exteriores del vidrio estén a compresión, con lo cual se aumenta la resistencia global.

 

El principio del templado térmico consiste en recalentar los vidrios hasta una temperatura aproximada a los 700 ºC. Inmediatamente son enfriados bruscamente por medio de aire soplado, con lo que las superficies exteriores se contraen, solicitándolas a compresión. El corazón del vidrio mantiene una alta temperatura y tiende a enfriarse más lentamente. El temple consigue comprimir de forma permanente las dos caras del vidrio, a la vez que tracciona el interior. Pretensa el vidrio, de manera que se crea un sistema de tensiones que aumentan la resistencia mecánica del producto acabado. En el proceso, las tensiones de compresión de ambas caras del vidrio se compensan con las de tracción que aparecen en el interior y estas tensiones prevalecen y confieren un estado de pretensado que hace al vidrio más resistente. La tensión máxima de rotura cuadriplica la del vidrio sin templar.

 

Las tensiones provocadas en el vidrio durante este proceso hacen que cuando se rompe, se desmenuce en trozos pequeños granulares, cuyos bordes están generalmente redondeados, en lugar de astillarse en grandes fragmentos dentados. Los trozos granulares tienen menos probabilidades de causar lesiones.

 

Templajib.

 

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